La Menopausia no es el fin

Patricia Jiménez

Wellness

Aún recuerdo el día en que mi ginecólogo me dijo: “Estás en menopausia”. Me dejó con esa noticia desagradable, sin explicaciones, sin información y sin una sola recomendación sobre qué hacer a continuación.

Han pasado casi nueve años desde ese momento, pero lo recuerdo como si fuera ayer.

Fue como recibir una sentencia de muerte, de vejez, de sequedad. Sentí tristeza, miedo, incertidumbre… Y ahora qué? Esto es el fin?

Llegar a esta etapa sin información, sin entender lo que estás atravesando o lo que está por venir, es una de las peores cosas que puede pasarnos. Nadie nos dice que cada fase tiene su nombre y sus particularidades: perimenopausia, menopausia y postmenopausia.

Y como si eso no fuera suficiente, muchas confiamos ciegamente en nuestro médico de toda la vida, ese que lleva una bata blanca y diplomas de las mejores universidades, creyendo que lo sabe todo. Pero cuando ese mismo médico minimiza tus síntomas diciendo: “Eso es normal a tu edad” o “Es parte del envejecimiento”, la experiencia se vuelve aún más frustrante, dolorosa y desalentadora.

En mi caso, incluso me negaron la terapia hormonal con el argumento de que “eso da cáncer”. Así, terminé soportando en silencio una lista interminable de síntomas, resignándome a una idea equivocada de lo que era envejecer.

Pero no tenía que haber sido así.

No debí haber tolerado las sudoraciones nocturnas que apenas me dejaban dormir, los bochornos que me avergonzaban en público, ni los cambios de humor que me hacían sentir como una bomba a punto de estallar. Si hubiera sabido entonces lo que sé ahora —que todos esos síntomas eran tratables— me habría evitado tanto sufrimiento innecesario.

Afortunadamente, decidí educarme. Cambié de médico y encontré una ginecóloga especializada en menopausia, mujer también, y por ende mucho más empática y comprensiva.

Hoy, por suerte, existe un movimiento creciente —aunque aún queda mucho por avanzar— que busca normalizar la conversación sobre la menopausia y abogar por la salud de la mujer en esta etapa de la vida.

Mi motivación al estudiar este tema no ha sido solo para mejorar mi calidad de vida en los años postmenopáusicos que me quedan por vivir, sino también apoyar a otras mujeres en su camino, y especialmente educar a las nuevas generaciones —como la de mi hija— para que lleguen mejor preparadas. Porque solo a través del conocimiento y la información podemos tomar decisiones acertadas sobre nuestra salud.

Si has llegado hasta aquí, quiero decirte algo muy importante: no estás sola. Muchas mujeres de mi generación y mayores hemos atravesado la menopausia en silencio, con miedos, vergüenza y rodeadas de tabúes. Pero gracias a la labor de doctoras comprometidas, movimientos informativos y mujeres valientes —incluidas celebridades que alzan la voz—, la menopausia está dejando de ser un tabú para convertirse en lo que realmente es: un proceso natural que merece más investigación, más apoyo y más empatía.

La menopausia no es el fin.

Es el comienzo de una nueva etapa. Y con la guía adecuada y el acompañamiento profesional, puede convertirse en una época maravillosa para florecer y empoderarnos.

Aquí estoy para ti, para compartir lo que ha sido mi experiencia y así apoyarte, acompañarte y guiarte en esta etapa de tu vida.

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